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No hay que ir lejos para salir adelante: testimonio de dos compatriotas retornados


 

Su idea era dejar el país y prosperar en otro lugar, al norte del continente americano. Dos jóvenes del departamento de Chalatenango emprendieron un viaje que les puso en riesgo, pero en su regreso a casa, han descubierto que las oportunidades para salir adelante no están lejos, sino aquí mismo, en su lugar de origen.

“¿Necesitas ayuda para obtener empleo?” preguntó un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores a José David Huezo, de 24 años, a su llegada al Aeropuerto Internacional de El Salvador “Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez”, donde fue recibido tras ser retornado de Estados Unidos. La respuesta fue afirmativa.

Ahora, en las alturas del municipio de San Ignacio, en Chalatenango, este joven se encuentra apoyando las labores de mantenimiento del hostal Miramundo, un establecimiento turístico que tomó en cuenta su perfil y lo contrató, tras ser referido por la Ventanilla de Atención a Personas Retornadas de la Cancillería.

Las funciones de dicha ventanilla se resumen en la facilitación del acceso de la población migrante a los programas de gobierno, oportunidades laborales y emprendedoras, servicios de salud física y psicosocial, formación académica y al sistema financiero. Actualmente, se ubican en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en San Salvador, y en las gobernaciones departamentales de San Miguel, Usulután, Santa Ana y Chalatenango.

“Me parece muy bueno el apoyo que le dan a uno cuando viene acá. Gracias a Dios que me ayudaron a encontrar trabajo y la propietaria del hostal tuvo a bien aceptarme”, expresa José David.

De forma similar sucedió para Romel Augusto Landaverde. Tras algunos intentos fallidos de cruzar la frontera sur estadounidense, este chalateco de 23 años, al regresar al país, decidió acercarse a la Ventanilla de Atención y explorar las opciones disponibles. La oportunidad se volvió a dar en el hostal Miramundo.

“(La propietaria del establecimiento) me explicó los detalles, me presentó con todos los compañeros de trabajo y, gracias a Dios, me ha ido bien. Mi puesto es de mesero, pero si puedo ayudar en otra cosa, lo hago”, explica Romel sobre su trabajo, y reflexiona: “Para mí es mejor estar en el país de uno, porque hay personas que lo apoyan”.

En El Salvador hay personas que confían en las capacidades y valores de la población retornada. Una de ellas es Emely Vides, dueña del hostal que ha dado acogida a estos dos jóvenes. Ella es parte de un conjunto de empresarios que conocen y respaldan el programa de atención a retornados que impulsa la Cancillería, habilitando ofertas laborales a través de la bolsa de empleo del Ministerio de Trabajo.

“Me siento bastante satisfecha con los muchachos, tienen buena actitud y voluntad de trabajar. Me da gusto apoyar a la gente de mi país, de mi departamento Chalatenango”, señala y dice que se mantiene abierta a seguir brindando oportunidades a compatriotas que regresan con la determinación de contribuir a su bienestar personal y el de sus familias, así como al desarrollo de El Salvador.