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“Quiero ejercer lo que aprendí, aquí en El Salvador”: Carlos Mendoza


 

Carlos Alberto Mendoza Mejía, de 35 años, es un salvadoreño originario de San Juan Opico, quien vivió en dos ocasiones en los Estados Unidos, de manera irregular.

“La primera vez que salí (de El Salvador) fue en 2005, pero regresé a los tres años, por mi cuenta, afectado por la distancia y la mucha falta que me hacía mi familia”, relata el compatriota. Doce meses después, decidió volver a Estados Unidos, para vivir allá por cinco años más.

Durante su residencia en el país norteamericano, Carlos trabajó en jardinería y acumuló muchos conocimientos que lo volvieron un experto. “Junto a otros tres compañeros jardineros cubríamos el mantenimiento de 50 casas en un día”, comenta.

Sin embargo, decidió nuevamente regresar a su tierra natal, de manera voluntaria. Poco después, en el intento que realizó para un tercer viaje, fue detenido en ruta hacia Estados Unidos y retornado a El Salvador.

Al ser recibido por autoridades nacionales en un centro de atención para personas migrantes, se enteró de las iniciativas que impulsa el gobierno salvadoreño para este grupo. Lo que despertó su interés y por eso se inscribió en el Proyecto de Reinserción Económica y Psicosocial a Personas Retornadas, que ejecutan el Ministerio de Relaciones Exteriores junto a la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), con el que se da acompañamiento para el desarrollo de emprendimientos, capacitaciones y, finalmente, se entrega capital semilla para arrancar con las ideas de negocios.

Carlos traía en mente dedicarse a brindar servicios de jardinería en el país. “Al ver ideas bonitas allá, quise traer esa experiencia para acá”, menciona.

Luego de pasar por un proceso de diagnóstico para descubrir sus características emprendedoras y potencial, el compatriota fue seleccionado para participar de las capacitaciones. Señala que compartió este proceso junto a otras personas, que como él fueron retornadas, y esto le dio el impulso para convencerse de que podía echar a andar su idea. “Quiero ejercer lo que aprendí, aquí en El Salvador (…) Siento que esto de la jardinería me puede resultar”, expresa Carlos con optimismo.

Ahora, él se dedica al mantenimiento, diseño y remodelación de jardines. Con el capital semilla que recibió del programa, complementó la maquinaria y herramientas con las que ya contaba. Compró una sopladora y un cortaseto. Además, tiene una podadora y una motosierra “para cortar árboles grandes de manera segura”, explica.

Carlos manifiesta que una buena época para él será cuando llegue el invierno, para que así aumente el trabajo que ya tiene, pues poco a poco está siendo recomendado por el servicio que ofrece a quienes le contratan. “Esta oportunidad me da la confianza de seguir aquí, porque creo que el que quiera hacer algo, lo hace aquí o en China”, asegura.